Cómo ir más rápido en Sudoku sin perder precisión
La velocidad me llegó cuando dejé de tener prisa. Raro, lo sé. Algunas cosas que me ayudaron.

En realidad pienso más rápido cuando me tomo mi tiempo. Los que van a toda velocidad muchas veces ni están pensando la respuesta, simplemente han hecho tantos puzzles que se la saben de memoria. Han practicado tanto que los patrones están grabados en vez de tener que resolverlos de verdad. La respuesta aburrida, vaya.
Repaso los números del 1 al 9. Con cada uno pienso dónde podría ir. Intento colocar todos los que pueda antes de seguir adelante. Antes los apuntaba todos. Ahora lo hago de cabeza. Costó un poco de práctica.
En los puzzles fáciles muchas veces tengo ganas de apuntar los candidatos, pero he decidido intentar hacerlos sin anotar nada. Eso me obliga a pensar más en el puzzle y deducir las soluciones de verdad, en vez de ir por intuición. En los difíciles, sin embargo, me he dado cuenta de que es casi imposible no apuntar algunos candidatos, así que directamente apunto todas las posibilidades que encuentro.
Eliminación básica: pares señaladores, bloque-línea, pares desnudos. Después de un tiempo ya ni piensas, es casi un reflejo. Dos casillas en una columna que solo pueden tener 3 y 7, eliminas esos números de las demás casillas de la columna. Me acuerdo de hace años cuando empezaba y me costaba horrores hacer esto.
A veces compito contra el reloj. No contra tu reloj ni contra el de nadie, sino contra el mío. Mi reloj para ver si voy más lento o más rápido. Compito contra mi propio récord, no contra el tuyo ni el de nadie.
Lo peor del mundo es quedarte mirando la misma casilla cinco minutos sin que pase nada. Si después de cinco minutos no ha pasado nada, probablemente sea mejor mirar a otra parte de la cuadrícula. No entiendo del todo por qué funciona, pero funciona.