Killer Infinite: un sudoku killer que no termina nunca
Reconstruí Killer para que no se detenga. Un tablero fluye hacia el siguiente por una costura compartida, así te saltas el arranque en frío y te quedas en la parte que de verdad me gusta jugar.

Me encanta el Killer Sudoku. También tengo una queja sobre él, y me costó un tiempo admitir cuál era. Un puzzle Killer tiene una forma. La apertura es difícil, a veces tanto que te bloquea antes de colocar un solo dígito. La parte central es la buena, donde las jaulas empiezan a hablar entre ellas y los números encajan en su sitio. El final es recoger. Para entonces el puzzle ya está prácticamente resuelto y solo te queda apuntarlo.
La apertura es la parte donde se pierde la gente. Ningún dígito dado, solo jaulas y sumas. Te quedas mirando una cuadrícula vacía esperando un punto de apoyo, y si todavía no conoces los trucos de las jaulas, esa espera puede ser el juego entero. (Si ese eres tú, la guía de jaulas killer repasa las que vienen forzadas.)
El final es una decepción más silenciosa. Lo difícil ya está pensado, la tensión se ha ido, y el puñado de casillas que quedan son un trámite. Así que la parte que de verdad me gusta jugar, la del medio, queda atrapada entre un muro al principio y un encogimiento de hombros al final.
Por eso construí Killer Infinite. No termina. Cuando acabas un tablero, el siguiente entra en diagonal, y las dos cuadrículas comparten una costura. Las casillas que acabas de resolver pasan a la esquina del tablero nuevo. Nunca te entregan una cuadrícula en blanco.
Esa costura compartida es la idea entera. Es un punto de apoyo que no tuviste que cavar para encontrar. Sin arranque en frío, sin quedarte mirando, sin muro. Sales de un tablero directo a la parte central del siguiente, que es justo donde Killer es más divertido.
Funciona por días y niveles, así que siempre hay uno esperando. Juega cinco minutos o una hora, el tablero simplemente sigue fluyendo. Todas las partes que me gustan, ninguna de las que no.
Lo puedes jugar en Coffee Sudoku en iPhone y Android, o en tu navegador en coffeesudoku.com. Sin registro, sin anuncios. Trae tu café y a ver hasta dónde llegas.